CUENTO DE NAVIDAD

 





Vagaba por las calles de la ciudad, unas calles donde el suelo de adoquines brillaba por el agua que suavemente caía sobre ellos.

Le gustaba pasear lentamente y respirar el aire húmedo que hacía en invierno.

Era Navidad, y por alguna extraña razón Lucia esperaba ese milagro que nunca llegaba. La calle tenía un extraño ambiente, un aire que traía algo nuevo, algo distinto de otras fechas, es como si la magia estuviese flotando en el ambiente. Una magia que ella era perfectamente capaz de advertir y quizás por eso le gustaba pasear por esas calles solitaria, esperando…no sabia que, pero en todo caso esperando.

Lentamente como si le diese hacer ruido y espantar el momento, Lucia cogió su cámara y enfoco a un precioso farol que albergaba una tenue luz perfecta para captar esa calidez que el farol ofrecía.

Cuando Lucia quiso ver la foto que acababa de sacar, no se pudo llevar mayor sorpresa, ¿qué es esto, quien es, que es?

En la luz que había dentro del farol, se había captado una figura pequeña, como si fuese una pequeña muñeca, con un vestido y cabello largo.

Lucia volvió a fotografiar el mismo farol, con la misma luz, pero cuando miro lo que había fotografiado, no había nada, solo el resplandor perfecto de la bombilla dentro del farol.

Intrigada, emocionada y intentando convencerse de que no había nada, que solamente era su imaginación que se le disparaba en estos días navideños, buscando por doquier magia, siguió durante un largo rato haciendo más fotos con el fin de distraer su mente para no darle más importancia al hecho que la tenía abstraída.

Hizo una serie de fotos, a las bolas de Navidad de mil colores, a alguna carita sonriente y feliz, al reflejo de las luces en un charco y a la cara de un mendigo que por alguna razón tenia una leve sonrisa en la boca.

Cuando llego a casa se dispuso a imprimir las fotos, Álvaro; su amigo la había convencido para hacer una pequeña exposición de fotos de Navidad en el centro social.

Poco a poco las fotos fueron alojándose en la bandeja de salida de la impresora y cuando Lucia las tuvo entre sus manos pudo darse cuenta de que la foto del farol había alojado a un ser mágico al que un sinfín de estrellas rodeaban su figura, que, en una de las bolas fotografiada, la de color azul, también aparecía el ser mágico, también en el reflejo del charco y sobre la mano extendida del mendigo que al mirarla se sonreía.

Quiso llevarlas todas a la exposición para compartir con todo el mundo la magia que había encontrado, compartir a esa pequeña hada mágica.

Y entonces fue cuando paso algo asombroso, Lucia se dio cuenta de que no todos los que asistieron a la exposición eran capaces de ver a la pequeña hada, solo unos cuantos tenían la suerte de poder observarla, solo aquellos que aún eran capaces de seguir soñando, de seguir creyendo en la magia y en la Navidad

Fueron las Navidades más felices para Lucia, por fin el milagro se hizo, por fin ese sentimiento mágico que todos los años se alojaba en su pecho se había hecho realidad.

Y es que los sueños si los vivimos con intensidad, no tenemos prisa para que se cumplan y les damos espacio…algunas veces se cumplen.

FELIZ NAVIDAD

Merche



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